Foto de Alfo Medeiros en pexels
Rating:
Mi perro odia el baño. Es oír el sonido del grifo y se esconde como si le debiera dinero a Hacienda. Y yo, que solo quiero que no huela como una toalla húmeda olvidada, acabo empapado, con pelos hasta en las cejas y con una ducha que ni en los parques acuáticos. Pero con el tiempo, he perfeccionado el arte de limpiar a mi perro con champú sin salir traumatizado.
Aquí va mi guía para que el momento baño no sea una batalla épica, sino una rutina rápida, efectiva y casi divertida (he dicho casi).
El arsenal de limpieza perruna:
Pasos para un baño digno de spa canino:
- Cepilla antes de mojarlo: si tiene nudos, el agua los convierte en cemento armado.
- Agua templada, ni fría ni caliente: como si estuvieras preparando un baño para ti en modo chill.
- Aplica el champú con masaje: empieza por el lomo y ve bajando. ¡Evita los ojos y orejas!
- Aclara bien, muy bien: si no, se rascará más que tú con un jersey de lana mojado.
- Seca con la toalla y, si puedes, con secador en modo suave: y mientras tanto, premio para que asocie baño = snacks.
Un perro limpio, suavecito y con olor a gloria. Y tú, seco, feliz y con una sensación de victoria. Limpiar a tu perro con champú ya no tiene que ser una escena de guerra: con los productos adecuados y un poco de humor, puede ser una experiencia divertida para los dos.
Así que ya sabes: limpiar a tu perro con champú es tan fácil (y necesario) que no tienes excusa. No lo pienses más: tu nariz, tus muebles y tus visitas te lo agradecerán.

