Foto de cottonbro studio en pexels
Rating:
No sé tú, pero yo limpio el polvo un día y al siguiente parece que han hecho una obra dentro del salón. Es como si el polvo tuviera un grupo de WhatsApp donde se avisan: “¡Ya ha limpiado! ¡Vamos todos pa’ dentro!”. Así que decidí declararle la guerra… o al menos una tregua con condiciones.
Porque sí, limpiar el polvo de la casa y reducirlo es posible. No prometo milagros, pero sí que te dure al menos más de 24 horas.
Mi equipo anti-polvo, nivel ninja del hogar:

Plumero electrostático (tipo Swiffer): atrapa el polvo como si fuera un imán con hambre.

Paño de microfibra húmedo: seco solo lo levanta y lo esparce como confeti.

Aspiradora con filtro HEPA: si no tiene filtro, es como soplar con fuerza: se va… pero no lejos.

Ambientador antihumedad (sí, el polvo ama la humedad).

Purificador de aire (si te lo puedes permitir): es como tener un portero en la puerta que no deja pasar ni una mota.
Pasos para ganarle al polvo sin perder la cabeza:
- Empieza por arriba: techos, estanterías, marcos de puertas. Lo que cae, ya lo pillas luego.
- Paño húmedo y amoroso: nada de pasar el trapo seco a lo loco. Húmedo, con movimientos suaves. Es casi terapéutico.
- Aspira bien las esquinas: y los sofás, los zócalos… ese polvo es el más traicionero.
- Purifica el ambiente: ventila cada día y si tienes purificador, ponlo en modo ninja.
- Repite semanalmente (sin llorar): lo sé, da pereza. Pero con esta técnica rápida, no te da tiempo ni a aburrirte.
Resultado final:
Casa libre de pelusillas voladoras, respiración sin estornudos cada cinco minutos, y la agradable sensación de estar ganando. Limpiar el polvo de la casa y reducirlo no tiene por qué ser una condena, y con estos truquillos te haces con el control.
Recuerda: es tan fácil que hasta te puede gustar. No lo pienses más, limpiar el polvo de la casa y reducirlo nunca fue tan sencillo… ni tan limpio.

